El hombre y el monstruo

Hay que decir que no existe ninguna persona que siempre, en todos y cada uno de los momentos de su vida, sea absolutamente buena. Del mismo modo, tampoco se puede decir que exista alguien al que deba considerarse completamente malo. Dentro de nuestro propio ser, la lucha entre el bien y el mal es perpetua, ganando casi siempre, y por regla general, el bien. Pero ¿puede imaginarse a un hombre en el que se reúnan única y exclusivamente todos los factores negativos, sin un ápice de bondad?

Ésta es precisamente la historia que sirve de argumento a la famosa novela, de Robert L. Stevenson, El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde.

El doctor Jekyll, partiendo del supuesto de que en cualquier persona existen dos naturalezas, una buena y otra mala, inicia sus investigaciones hacia la búsqueda de ciertas drogas que posean la virtud de hacer posible la división de esas dos naturalezas. Tras numerosos experimentos, consigue la droga que buscaba. Y gracias a ella logra convertirse, cuando lo desea, en un doble de su persona, a quien llama con el nombre de Edward Hyde, hombre con un físico repulsivo que alberga de forma exclusiva la parte malvada del doctor Jekyll.

Tras la odiosa personalidad de Mr. Hyde, el doctor Jekyll lleva a cabo de vez en cuando toda clase de desmanes, llegando incluso a cometer crimenes. Cuando se encuantra bajo la personalidad del doctor Jekyll, trata de compensar con buenas acciones las maldades de su otro yo, al mismo tiempo que intenta sustraerse a la tentación de tomar la droga. 

Un día, horrorizado, se percata de que la transformación se lleva a cabo ya de modo automático, de suerte que tiene que recurrir continuamente a la ingestión del brebaje para recuperar la personalidad del doctor Jekyll. Para colmo de males, uno de los ingredientes necesarios de la droga no se encuentra en Londres, por lo que el doctor Jekyll, viéndose condenado a ser ya para siempre el malvado Edward Hyde, acaba desesperándose y toma la opción de quitarse la vida. 

La publicación de esta novela, en 1887, produjo tal escándalo que Stevenson tomó la decisión de abandonar Europa para mudarse a Valimia y establecerse en la isla de Samoa. Allí vivió rodeado del afecto de los indígenas, cumpliendo los deseos del escritor, este fue enterrado por ellos en lo alto de un acantilado, sobre el mar. 

Robert L. Stevenson nació en Edimburgo el 13 de noviembre de 1850. Es considerado uno de los novelistas ingleses del siglo diecinueve de mayor sensibilidad. Es autor de novelas tan famosas como La isla del tesoro, Olalla, etc. además de la nombrada con anterioridad, que apasionan al lector por su gran fuerza narrativa. Stevenson murió de tuberculosis en Samoa, el 3 de diciembre de 1894, en uno de los cuatro paises que forman la polinesia o uno de los catorce que forman Oceanía.

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Robert L. Stevenson. 1850-1894.

Fuente: Dime cuentame. Ed. Argos. Fotografías: Wikipedia.

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